Por aquí se va

El chi­co de la foto nos está dicien­do por dón­de ir. Muchas gra­cias, Iván. De ver­dad que, al menos a mí, me hacía fal­ta algo así.

Pero aun­que me hubie­ran dicho que ganan­do tenía pla­za en la selec­ción espa­ño­la para el Euro­peo, tam­po­co lo habría hecho. Otra cosa, cla­ro, sería si en jue­go hubie­ran esta­do una meda­lla en el Mun­dial o en el Euro­peo. Enton­ces, creo que sí, que me habría apro­ve­cha­do para ganar… Pero tam­bién creo que ha dado más nom­bre haber hecho lo que hice que si hubie­ra gana­do. Y eso es muy impor­tan­te, por­que hoy en día, tal como están las cosas en todos los ambien­tes, en el fút­bol, en la socie­dad, en la polí­ti­ca, don­de pare­ce que todo vale, un ges­to de hon­ra­dez vie­ne muy bien”.

Para el que no conoz­ca la his­to­ria.

3 comentarios sobre “Por aquí se va

  1. Esta­mos hablan­do de depor­te, y ade­mas depor­te de eli­te, en el cual se com­pi­te para ganar. El pro­pio entre­na­dor de Ivan, el gran Mar­tin Fiz dijo : ” no me pare­ce bien lo que hizo, yo no le hubie­se deja­do ganar “, demues­tra lo com­pe­ti­ti­vo que es.

    For­ma par­te del jue­go equi­vo­car­se, res­ba­lar­se y caer­se, lesio­nar­se, per­der una zapa­ti­lla, ¿ en estos casos le habria espe­ra­do ?, no me pue­do ima­gi­nar en un par­ti­do de fut­bol un delan­te­ro que no mar­ca gol por un res­ba­lon del defen­sa o un pase equivocado.

    Yo creo que lo que vale, es que este chi­co a 180 ó 190 pul­sa­cio­nes en ese momen­to, actuo sin pen­sar y casi como un acto reflejo.

    Un salu­do

  2. Al final es excep­cio­nal­men­te difí­cil no tras­pa­sar la línea. Todo depen­de de lo que ganes, de lo que te paguen o de otros pará­me­tros, pero este boni­to ges­to no se hubie­ra pro­du­ci­do si hubie­ra habi­do una meda­lla olím­pi­ca en juego.
    Ante el mis­mo hecho, la mis­ma per­so­na habría teni­do un dife­ren­te comportamiento.

    • Y cual­quie­ra mata­ría por un peda­zo de pan en un cam­po de con­cen­tra­ción nazi. ¿O no? Lea a Pri­mo Levi (Si esto es un hom­bre)… aun­que com­par­to con usted que siem­pre es difí­cil. Pero difí­cil no equi­va­le a “todo depen­de”; en el espa­cio que media entre ambas cosas habi­ta la dig­ni­dad, la bon­dad ines­pe­ra­da, lo más humano de los humanos.

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