Dos mentiras de la crisis

Una es empí­ri­ca: nos decían “hacien­do esto [la mal lla­ma­da aus­te­ri­dad], sal­dre­mos de la cri­sis pron­to gra­cias al retorno de la con­fian­za”. Los pri­me­ros en hacer­lo fue­ron los bri­tá­ni­cos, así que ya tene­mos bien cla­ro si fun­cio­nó o no. Pue­den ver el resul­ta­do en este grá­fi­co un poqui­to más aba­jo (toma­do de este blog de Jonathan Por­tes, fun­da­men­tal para el deba­te actual en polí­ti­ca eco­nó­mi­ca), que com­pa­ra las dis­tin­tas cri­sis des­de la del 29, en tér­mi­nos de la evo­lu­ción del pro­duc­to inte­rior bru­to en los años de la cri­sis y su recu­pe­ra­ción. La cues­tión es que en todos los casos, entre 30 y 48 meses des­pués del ini­cio de la cri­sis, el PIB empe­za­ba a cre­cer (ese es el pun­to, por ejem­plo, en que la deu­da empie­za a doler un poqui­to menos cada año, y no al revés, como aho­ra). Pues los muy serios e infor­ma­dos Came­ron y Osbor­ne, los her­ma­nos con­ser­va­do­res de nues­tro PP patrio, han con­se­gui­do el récord de 60 meses segui­dos de con­trac­ción eco­nó­mi­ca (es la línea apro­pia­da­men­te negra). Y sin euro al que echar­le la cul­pa. Eso sí, igual que aquí el PP, han uti­li­za­do como coar­ta­da la rece­sión, pro­lon­ga­da por sus pro­pias polí­ti­cas, para recor­tar, seguir pri­va­ti­zan­do (nos lle­van mucha ven­ta­ja en esto)… ¿les sue­na? Se pre­gun­ta uno si la rece­sión es tan mala, si uno qui­sie­ra ‑como decía Gro­ver Norq­vist- “hacer el Esta­do del Bien­es­tar tan peque­ño como para poder arras­trar­lo a mi bañe­ra y aho­gar­lo yo mis­mo”, y si sus intere­ses como inver­sor estu­vie­ran repar­ti­dos entre Chi­na o la India, las Islas Cay­mán, el petró­leo sucio de las are­nas bitu­mi­no­sas de Alber­ta o las com­pras de tie­rras en paí­ses pobres…

El per­fil de la rece­sión y la recuperación

La segun­da tie­ne que ver con eso que Jose Luis Par­do des­cri­bía hace poco en El País: la narra­ti­va de la cri­sis, cómo se cuen­ta, y qué legi­ti­ma esto. Ya he habla­do en este blog de ello, pero aho­ra qui­sie­ra conec­tar dos cosas. Por un lado, el que se des­cri­ban como “valien­tes” sis­te­má­ti­ca­men­te aque­llas medi­das que supo­nen redu­cir cober­tu­ras públi­cas, hacer el país más inso­li­da­rio con los más débi­les. ¿Qué “valor” es éste? ¿Es un valor polí­ti­co, por la pér­di­da posi­ble de apo­yos popu­la­res? Bueno, no pare­ce que se hayan some­ti­do a vota­ción popu­lar los cam­bios radi­ca­les en el pro­gra­ma elec­to­ral, así que sería una valen­tía… en dife­ri­do o simulada.

En segun­do lugar, pien­so en las alter­na­ti­vas que se des­car­ta­ron, que no emer­gie­ron nun­ca siquie­ra (y en esto, el papel de esos enfer­mos ter­mi­na­les de la esfe­ra públi­ca que lla­ma­mos medios de comu­ni­ca­ción ha sido cen­tral). Hubie­ra sido valien­te dedi­car la mayor par­te del dine­ro públi­co a res­ca­tar al públi­co, no a los accio­nis­tas y bonis­tas de las enti­da­des, que debían asu­mir sus pér­di­das como asu­mie­ron sin empa­cho sus ganan­cias. El núcleo del pro­ble­ma para los due­ños de tro­zos y tro­ci­tos de ban­cos y cajas era el cré­di­to a pro­mo­to­res; el núcleo del pro­ble­ma para las fami­lias y el país en gene­ral está en el paro y los desahu­cios, en el des­cen­so del con­su­mo agre­ga­do que con­ge­la la inver­sión inclu­so en las empre­sas con efec­ti­vo dis­po­ni­ble, y que se agra­va con la pre­sun­ta aus­te­ri­dad en una espi­ral sos­te­ni­da por ejes ideo­ló­gi­cos y mora­les pro­fun­da­men­te rechazables.

¿Qué podría haber­se hecho? ¿Qué podría hacer­se? Les copio más aba­jo lo que pro­po­nía un infor­me rea­li­za­do para el Con­se­jo del Poder Judi­cial (que éste recha­zó), y que en par­te reco­no­cía recien­te­men­te una sen­ten­cia euro­pea. Hay pro­pues­tas para dedi­car el dine­ro de todos a mora­to­rias y reduc­cio­nes en el peso de los prés­ta­mos, tem­po­ral­men­te, a las fami­lias que lo nece­si­ten. ¿Fun­cio­na­ría? Difí­cil­men­te peor que la aus­te­ri­dad, por lo que vamos vien­do. Pero sí sería, hubie­ra sido, una sen­da arries­ga­da, con deci­sio­nes que mere­ce­rían ser cali­fi­ca­da como vale­ro­sas. Aho­ra solo que­ría sub­ra­yar, con la mis­ma cin­ta con la poli­cía pre­cin­ta las vivien­das, con la tin­ta roja de los balan­ces ban­ca­rios, que la valen­tía de los gober­nan­tes es la de Fran­klin Delano Roo­se­velt, es la de Olof Pal­me. No la de Mariano Rajoy, la de Ange­la Mer­kel o la de James Cameron.

Pro­pues­tas del informe 

a) la deter­mi­na­ción del con­cep­to de “deu­dor hipo­te­ca­rio de bue­na fe” a
efec­tos de esta­ble­cer las bases de apli­ca­ción de las medi­das excep­cio­na­les que se
enu­me­ran a con­ti­nua­ción y que, por su razón de ser, debe­rían cen­trar­se a los
supues­tos en que la eje­cu­ción hipo­te­ca­ria se refie­ra a la vivien­da habi­tual o a
loca­les de nego­cio, al enten­der que han de ser obje­to de una espe­cial protección;
b) la fle­xi­bi­li­za­ción de los estric­tos requi­si­tos que esta­ble­ce el RD-Ley
6/2012 para aco­ger­se al Códi­go de Bue­nas Prác­ti­cas, ele­van­do el del
deno­mi­na­do umbral de exclusión;
c) la limi­ta­ción de los intere­ses mora­to­rios en tér­mi­nos simi­la­res a los
pre­vis­tos en el art. 20 Ley 16/2011 de 24 de junio de Con­tra­tos de Cré­di­to al
Con­su­mo (prohi­bi­ción de intere­ses supe­rio­res en 2,5 veces al inte­rés legal del
dine­ro en caso de descubierto);
d) el esta­ble­ci­mien­to de un régi­men espe­cial en el caso de eje­cu­ción de
prés­ta­mos hipo­te­ca­rios cuan­do se refie­ran a la vivien­da habi­tual o a los locales
de nego­cio en el sen­ti­do que pos­tu­la el alu­di­do infor­me del Defen­sor del Pueblo;
e) la modi­fi­ca­ción del pro­ce­di­mien­to de eje­cu­ción hipo­te­ca­ria, privilegio
pro­ce­sal de los ban­cos para una tute­la judi­cial refor­za­da, que sur­gió a principios
del siglo pasa­do en un con­tex­to que nada tie­ne que ver con la situa­ción de crisis
actual, sobre todo tenien­do en cuen­ta que se tra­ta de un pro­ce­so en el que el
deu­dor prác­ti­ca­men­te nada pue­de ale­gar u opo­ner, por lo que se propone
recon­du­cir la eje­cu­ción hipo­te­ca­ria a las nor­mas gene­ra­les de la ejecución
ordi­na­ria, como suce­de con cual­quier otro cré­di­to que cons­te docu­men­ta­do en
escri­tu­ra públi­ca, pues de este modo al menos el deu­dor dis­pon­dría de un
catá­lo­go de moti­vos de opo­si­ción a la eje­cu­ción (pago, nuli­dad de la ejecución,
pres­crip­ción, etc…);
f) la atri­bu­ción de facul­ta­des al Juez para que pue­da acor­dar moratorias
dejan­do tran­si­to­ria­men­te en sus­pen­so el pago de las cuo­tas hipo­te­ca­rias en caso
de que con­cu­rran cir­cuns­tan­cias excep­cio­na­les, en tér­mi­nos simi­la­res a los que
pre­vé el art. 11 de la Ley 28/1998 de 13 de julio regu­la­do­ra de la ven­ta a plazos
de bie­nes mue­bles, que auto­ri­za al juez a con­ce­der una mora­to­ria en cuan­to al
pago de las cuo­tas “con carác­ter excep­cio­nal y por jus­tas cau­sas apreciadas
dis­cre­cio­nal­men­te, tales como des­gra­cias fami­lia­res, paro, acci­den­tes de
tra­ba­jo, lar­ga enfer­me­dad u otros infortunios”;
g) la revi­sión legal del con­cep­to de fuer­za mayor del art. 1105 Cc y la
rede­fi­ni­ción de la cláu­su­la “rebus sic stan­ti­bus” que per­mi­ti­ría sus­pen­der el
cum­pli­mien­to de obli­ga­cio­nes cuan­do el cam­bio de cir­cuns­tan­cias impi­dan al
deu­dor su cum­pli­mien­to momen­tá­neo por moti­vos aje­nos a su voluntad;
h) la modi­fi­ca­ción del régi­men de tasa­ción de las vivien­das, a rea­li­zar por
exper­tos independientes;
i) la ele­va­ción del por­cen­ta­je de adju­di­ca­ción al acree­dor (actual­men­te el
60% del valor de tasa­ción) a que alu­de el art. 671 LEC: la Ley hoy per­mi­te a las
enti­da­des ban­ca­rias adju­di­car­se bie­nes por valor noto­ria­men­te infe­rior al real
cuan­do debe­ría rea­li­zar­se por su valor real y con arre­glo a una tasa­ción realizada
por peri­tos inde­pen­dien­tes aje­nos a la enti­dad crediticia;
j) la regu­la­ción impe­ra­ti­va en deter­mi­na­das cir­cuns­tan­cias de la entre­ga de
la vivien­da como modo de extin­ción del cré­di­to (la famo­sa dación en pago que
hoy sólo cabe si se ha pac­ta­do con­for­me al art. 140 LH);
k) El esta­ble­ci­mien­to de perio­dos de caren­cia en la amor­ti­za­ción del
capi­tal, amplia­ción del pla­zo de amor­ti­za­ción, reduc­ción pro­vi­sio­nal del tipo de
inte­rés, y qui­tas, cuan­do con­cu­rran cir­cuns­tan­cias que lo acon­se­jen (el Código
de Bue­nas Prác­ti­cas del RD-Ley 6/2012 pre­vé estas medi­das pero sólo en
supues­tos muy excep­cio­na­les y con carác­ter volun­ta­rio para los bancos);
l) la poten­cia­ción y cen­tra­li­za­ción de las subas­tas elec­tró­ni­cas por internet
para ampliar el núme­ro de intere­sa­dos y mejo­rar el tipo de adju­di­ca­ción de la
subas­ta, ponien­do al ser­vi­cio de los Juz­ga­dos los medios tele­má­ti­cos necesarios;
m) la regu­la­ción de un pro­ce­di­mien­to con­cur­sal espe­cí­fi­co para las
per­so­nas físi­cas y que per­mi­tie­ra, en según que cir­cuns­tan­cias predeterminadas,
la para­li­za­ción de cier­tas ejecuciones;
n) la pre­vi­sión y amplia­ción de los supues­tos en que el deu­dor pue­de, en
deter­mi­na­das cir­cuns­tan­cias, con­ti­nuar uti­li­zan­do la vivien­da habi­tual o el local
de nego­cio satis­fa­cien­do el opor­tuno canon y median­te la fór­mu­la jurí­di­ca que
se esti­me opor­tu­na (arren­da­mien­to, lea­sing, dere­cho de habi­ta­ción, etc…).
o) la limi­ta­ción de gas­tos en caso de mora que hacen cre­cer la deuda
des­pro­por­cio­na­da­men­te agra­van­do la situa­ción del deudor;
p) la amplia­ción de la posi­bi­li­dad de que el deu­dor pue­da poner fin a la
eje­cu­ción pagan­do las cuo­tas adeu­da­das y reha­bi­li­tan­do el prés­ta­mo, ya que
actual­men­te la ley sólo per­mi­te usar de esta posi­bi­li­dad una vez cada cin­co años
(art. 693.3º LEC);
q) la media­ción pre­via o simul­tá­nea obli­ga­to­ria en las ejecuciones
hipo­te­ca­rias; y,
r) la crea­ción de Comi­sio­nes Mix­tas, con pre­sen­cia de la Administración,
la ban­ca y los con­su­mi­do­res, para favo­re­cer solu­cio­nes que posi­bi­li­ten una
sali­da negociada.

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