La historia y el clima, en una viñeta (larga)

Especialmente dedicado para los que somos fósforos de Randall Munroe y su xkcd.com, este relato en una sola viñeta sobre el clima y sus variaciones en los últimos  20.000 años de historia humana (bien, sobre todo prehistoria) tomado de http://xkcd.com/1732/:

El clima en 20000 años de historia, por Randall Munroe

El clima en 20000 años de historia, por Randall Munroe

Un poquito de pedagogía, por favor

Son cada vez más frecuentes las intervenciones, incluidas las en mi opinión decepcionantes de Antonio Muñoz Molina y Enrique Moradiellos en El País, que señalan un “exceso de pedagogía” como problema, si no el problema, de la educación española. No me parece que acierten.

Prendamos primero fuego al fantasmagórico hombre de paja del “pedagogismo”, según el cual no importaría el contenido, lo que se enseña, sino tan solo cómo se enseña; su lema sería que “cualquiera que sepa enseñar puede enseñar cualquier cosa”. ¿Existen realmente profesionales o investigadores de la enseñanza que creen esto? ¿Que uno puede ser profesor de historia o de química sin saber nada de historia o química? No los conozco, y sospecho que los autores de estos artículos tampoco. Si alguien lo pensara, yo no estaría de acuerdo con él. Moradiellos sabrá responder mejor que yo a las dudas de sus estudiantes sobre la Guerra Civil o el turnismo; y lo que importa más como profesor, sabrá explicarles por qué deben entender la estructura del poder local, por ejemplo, para entender mejor ambos fenómenos históricos.

Pero si descartamos, como debemos, el pedagogismo (exista empíricamente o no), porque el contenido importa, y conocer el contenido de lo que se enseña importa, ¿pasa a ser irrelevante la forma en que se enseña? Continue reading ?

¿Dónde están los ambientólogos?

En el debate, ya de por sí anémico, sobre la crisis social-ecológica, echo a faltar la voz pública de los ambientólogos. Esta controversia tiene numerosas dimensiones, desde la pérdida de biodiversidad o la acidificación oceánica, pasando por el urbanismo desbocado, hasta la mayor de ellas por su impacto y carácter global: la disrupción climática. No conozco investigaciones al respecto (lo cual ya es significativo), pero tengo la clara y distinta impresión de que apenas han trascendido posiciones nítidas, respecto de estos grandes problemas del naciente Antropoceno, que provengan reconociblemente de los colectivos de estudiantes y titulados en Ciencias Ambientales. Por supuesto, la (des)atención generalizada de los medios de comunicación a los problemas social-ecológicos explica gran parte de esta ausencia. Pero también es cierto que la legimitidad para ser escuchado, y el hueco entre los distintos debates, hay que ganárselos. Esto supone un enorme trabajo, es cierto: desde manifestaciones y manifiestos hasta informes, notas de prensa, entrevistas, cartas al director, y también la difícil construcción de consensos dentro de las organizaciones profesionales. Y esto se ha hecho desde los ambientólogos en mucho menor medida que en el caso de otros actores del escenario ambiental.

Yo voy a partir de este síntoma para plantear lo que me parece un error estratégico de los ambientólogos, que les lleva a perder relevancia y a aportar menos de lo que podrían a los profundos cambios que, ahora más que nunca, necesitamos que lideren y gestionen.

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Le Corbusier contra las hormigas ciudadanas

Versión 1

En esta escena, el urbanista que desea impulsar la participación ciudadana en el diseño de la ciudad se ha encontrado con la sala casi vacía. Nadie ha respondido a su convocatoria, salvo dos vecinos a los que se encuentra siempre en cualquier foro. Desesperado, sale a la calle a pesar de la lluvia, y trata de llevar a los transeúntes a la reunión, agitando los brazos y tirando de las mangas de sus abrigos. Les grita:

¡Deténgase, ciudadano! ¿Cree usted o no que debe modificarse la normativa de cesión de parcelas de titularidad pública, para usos agrarios comunitarios de pequeña escala, con el objetivo de consolidar formas alternativas de configuración urbana, usos múltiples del territorio, etcétera? Únase a mí para debatir este tema, para analizarlo crítica, meditada y colectivamente, para demandar una acción inmediata de los gestores públicos relevantes, en el punto adecuado de la cadena de trámites, los cuales usted conoce tan bien como yo, ¿verdad?

¿Cómo? ¿Pasa usted de largo? Es evidente que usted no se entera de la importancia que tienen estas decisiones para su propia vida. Le estoy diciendo que es fundamental que usted participe en el diseño de su ciudad, que es la estructura misma de su propia vida y la de los suyos, y me mira usted entre la molestia y la incomprensión. Francamente, no le entiendo. Váyase a ver el fútbol o la telenovela. Entiende uno ahora por qué el mundo está como está. No está hecha la participación para ciudadanos que no quieren o no saben serlo, como ustedes. Continue reading ?

Otra forma de hacer arquitectura (que hay que apoyar)

Una de las arquitectas más brillantes de España nos dice esto:
[…] hace unos meses hemos ganado un concurso internacional para construir un pequeño pabellon en NY.
La organización que construye el pabellón es una ONG. El pabellón solo se construirá si conseguimos suficiente financiación en internet.
Por eso os ruego que, en la medida de vuestras posibilidades, nos ayudéis en la financiación de este proyecto.
Evidentemente, si podéis contribuir financieramente a la campaña os lo agradezcería en el alma. Pero hay otra manera de contribuir: divulgar la campaña.
Podeis renviar el link en vuestras redes sociales o pedir a la gente que entre en el facebook del estudio:
Y comparta los post de la campaña.
También podéis ponernos en contacto con vuestros conocidos en prensa y televisión. Os aseguro que es por una buena causa.
Yo he puesto mi granito, o mi paraguas, o mi rueda de bici…

Una analogía inmunológica para las excusas internacionales para la inacción en cambio climático

La (creo que ahora ex-)diputada del PP Ana María Madrazo, en unas Jornadas sobre la Reforma Fiscal Ecológica, Crecimiento y Empleo en la UNED, sacaba a pasear el espantapájaros de la inacción de otros países para justificar la propia. “Puf, si piensa uno en Brasil y China, qué vamos a hacer nosotros…” El pseudocorolario (“no hagamos nada”) solo se sostiene gracias al negacionismo cotidiano en el que vivimos (“no es que crea que no existe el cambio climático, es solo que hago exactamente lo mismo que si lo creyera”).
Pruebo una analogía médica: ¿deja uno de vacunar a sus hijos porque otros puedan no hacerlo? Hay efectivamente quien cree que no debe vacunar a sus hijos, como pueda haber quien crea que no existe calentamiento global, o que no es grave, o que –lo más común, me parece– no tiene por qué hacer nada al respecto. Pero los que “creemos” en las vacunas (por qué puede haber quien no “crea” en ellas es un agrio debate, algo inquietante, en el que ahora no voy a entrar), seguimos vacunando a nuestros hijos.

Y sin embargo la falta de vacunas de otros incrementa el riesgo para todos. ¿Por qué nadie dice “ah, si otros no someten a sus hijos a este riesgo (individual) de la vacuna, yo tampoco lo haré”? Pero el bien (colectivo) del descenso radical en la prevalencia de la enfermedad en cuestión vale la pena. ¿Cuál es la diferencia? Parece que es el aval y “logística” que aportan los organismos de salud pública. Let’s do that.